Es un proyecto residencial de obra nueva de 49m2, situado en la ciudad costera de Vilanova y la Geltrú. Se trata de un apartamento de un dormitorio, baño y un espacio abierto tipo “loft”.
Este proyecto fue un gran reto, puesto que se trataba de una vivienda inacabada (sin baño, cocina, calefacción ni instalaciones…), y que en el plazo de un mes debía reunir todas las condiciones necesarias para ser habitable.
Al no tener demasiados metros cuadrados, las prioridades estaban claras: diseñar espacios limpios, fluidos, con mucho almacenaje y materiales de calidad.
La paleta de colores escogida fue una combinación entre blanco, gris y negro, consiguiendo de esta forma una sensación de orden y armonía.
Siendo la propietaria más bien una amante del deporte y de la naturaleza que de las artes culinarias, diseñamos una cocina muy minimalista que se funde con el resto del espacio. Para conseguirlo, aprovechamos la pared entre columna y ventana creando una sola línea, con electrodomésticos integrados, muebles en acabado blanco brillo (a juego con el mueble de la televisión) y una encimera y salpicadero de cuarzo gris.
La zona de estar se situó en la esquina más alejada respecto a la cocina y orientada hacia la terraza, para mantener el contacto visual con el exterior.
Como nexo entre las dos áreas principales, se escogió un mueble suspendido en dos alturas que juega con los diferentes volúmenes y llama la atención nada más entrar.
Separado del resto, el dormitorio se concibió como un lugar escondido e inspirado en el bosque. En el mismo destacan el suelo de madera y el mural textil (que hace la función de cabecero).
Vilanova y la Geltrú, 2019.



