Tras un briefing corto pero conciso (con requisitos como el reaprovechamiento del mobiliario existente de la antigua oficina de la empresa, la creación de más zonas de trabajo, un despacho y una sala de reuniones) se inició el proyecto de una nueva oficina de 179m2. Un lienzo en blanco que debía tomar forma de manera express y en tiempos de COVID.
Entre las múltiples propuestas de distribución ofrecidas, finalmente, se escogió la que no solo cumplía con las necesidades del cliente, sino que permitía aumentar la capacidad de trabajadores e iluminar de forma natural las zonas de trabajo.
Otro de los puntos importantes fue la creación de una división visual desde la zona de la entrada hacia el resto de la oficina. Para ello, se elaboró un acogedor recibidor, desembocando en la zona de recepción/descanso, equipada con un «coffee corner» escondido bajo el hueco de las escaleras.
Detrás de la zona de «lounge» se encuentra la sala de reuniones acristalada, que se observa desde todos los extremos. Destaca por un mobiliario de líneas sencillas pero elegantes, y un imponente «jardín vertical». Finalmente, el despacho se situó en la zona más alejada y escondida de la oficina con la intención de obtener privacidad. Además, se acristaló una de paredes para mantener la comunicación visual con el equipo, aumentar de esta manera la entrada de luz natural y la sensación de espacio.
Vilanova y la Geltrú. 2020


